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Edición Octubre-Diciembre 2013 / Volumen 11-Número 4

María Cristina Kien (1951-2013)

Con profunda pena, la Sociedad Argentina de Patología y la Sociedad Iberolatinoamericana de Dermatopatología participan la pérdida de uno de sus miembros más ilustres, acaecida el martes 23 de julio de 2013.

María Cristina Kien nació en la ciudad de Buenos 
Aires el 19 de enero de 1951. Su padre ocupaba un cargo jerárquico en la empresa textil SudAmTex con filiales fabriles en Colonia de Sacramento, Uruguay y Caracas, Venezuela; por tal motivo, parte de su infancia y adolescencia transcurrió en dichas ciudades.

Cursó sus estudios universitarios en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, concurriendo desde entonces como alumna del Hospital de Clínicas de dicha institución. Con gran facilidad para los idiomas (hablaba inglés y francés a la perfección) hizo la residencia de patología en el Hospital Memorial Jackson de Miami, Florida, la cual incluyó una beca de investigación en patología hemolinfoide.

A fines de los años setenta regresó a Buenos Aires para asumir la posición de instructora de residentes en la segunda cátedra de patología del Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires, previa rotación en dermatopatología en el Hospital Ramos Mejía bajo la dirección del profesor Dr. José Casas, con quien colaboró en su práctica diaria a lo largo de varias décadas.

En 1981 asumió el cargo de Jefa de la Sección de Dermatopatología del Hospital Argerich, donde recibió y formó infinidad de residentes de patología y dermatología originarios de distintos puntos de Argentina y el continente americano.

Quienes tuvimos el honor de estudiar con ella la recordamos como una mujer íntegra, honesta y exigente que brindaba sus conocimientos de manera abierta y desinteresada; una purista de la lengua que no perdonaba errores de ortografía y al detectarlos, los hacía notorios “sin anestesia” para, de ese modo, evitar reincidencias.

Siempre en compañía de sus residentes y colegas, departía amablemente en los numerosos congresos y conferencias en que participaba, compartiendo su mesa y absorbiendo la cuenta pese a que, muy a menudo, le acompañaban 10 y hasta 15 jóvenes médicos –en su mayoría, de bajo perfil económico–; y jamás rechazó las consultas ad honorem que le remitían numerosos patólogos, sin importar que hubieran sido o no sus residentes.

La Dra. Kien dedicó su vida al trabajo, destacándose como una dermatopatóloga que dispensaba sus amplios conocimientos y vasta experiencia en beneficio y provecho de cuantos acudieran a pedirle ayuda.

“Cris” deja una huella imborrable en la memoria de quienes compartimos con ella gran parte de nuestras historias como maestros, colegas y discípulos.

Descanse en paz.

Dr. Gabriel Casas
Jefe del Servicio de Patología,
Hospital Alemán-Deutsches Hospital,
Buenos Aires, Argentina

Dr. José G. Casas
Profesor titular consulto,
Departamento de Patología, Facultad de Medicina,
Universidad de Buenos Aires, Argentina