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Edición Abril-Junio 2017 / Volumen 15-Número 2

Editorial

Nuevas y viejas infecciones virales, importancia epidemiológica y su efecto en el dermatólogo

New and Old Viral Infections, Epidemiological Importance and their Effect on the Dermatologist

 

Aureliano Castillo Solana1 y Marina Romero Navarrete2

1 Epidemiólogo, Hospital General de Acapulco, Guerrero.
2 Dermatóloga, Hospital General de Acapulco, Guerrero.

 

 El sarampión, la rubéola, el eritema infeccioso y el exantema súbito son enfermedades virales que se expresan en la piel y mucosas en los seres humanos, y son un motivo de consulta dermatológica.

En México, después de la eliminación autóctona del sarampión, en 1996, se han reportado 174 casos importados y asociados a importación en diez estados, el mayor número en la Ciudad de México (109) y en el Estado de México (50). Existe el riesgo de que se sigan presentando brotes y posteriormente el restablecimiento de la transmisión endémica en nuestro país, por su persistencia en algunas regiones del mundo, sobre todo en Estados Unidos en áreas turísticas de gran flujo de viajeros internacionales o en los estados limítrofes con nuestro país; asociado a bajas coberturas de vacunación.

Por otra parte, las enfermedades transmitidas por el mosco Aedes, como dengue, chikungunya y zika, también son exantemáticas y un motivo de consulta con el dermatólogo. Su gran trascendencia en salud pública, por su magnitud y complicaciones, motivó que en agosto de este año se realice un curso de actualización y debate sobre los nuevos retos de la cocirculación de estos virus a nivel mundial y en la región de las Américas, con la participación de la Organización Panamericana de la Salud (ops), en La Habana, Cuba.

La epidemiología es una herramienta que utilizamos en medicina para describir las enfermedades por raza, edad, sexo, residencia, topografía, entre otros. Ante este nuevo panorama, esta ciencia se vuelve indispensable en nuestro quehacer para tener un panorama actualizado sobre la incidencia, prevalencia, diagnóstico clínico, de laboratorio, tratamiento, reporte epidemiológico, manejo de contactos y esquemas de vacunación de estas enfermedades en los ámbitos nacional e internacional.

Durante la exploración física es importante considerar la morfología de las lesiones (morbiliforme, rubeoliforme, patrón de distribución y la afección de mucosas), antecedente de casos previos en la familia o lugar de residencia, que nos puedan orientar a un diagnóstico de presunción y posibles diagnósticos diferenciales. Hoy por hoy se hace indispensable una buena base clínica para poder responder adecuadamente a los nuevos retos que enfrentamos en esta transición epidemiológica en que estamos inmersos.

En sus planes de estudio en medicina general y dermatología, las instituciones educativas de pregrado y posgrado deben replantear la inclusión de estas viejas y nuevas enfermedades, la epidemiología y la bioestadística deben ser asignaturas obligatorias, sobre todo en la especialidad de dermatología. No sólo toca a los pediatras o dermatólogos pediatras su mejor conocimiento, sino a los dermatólogos en general. Las sociedades dermatológicas deben incorporar en sus programas de educación continua estos tópicos que permitirán a los profesionales responder a los nuevos paradigmas clínicos.